lunes, 10 de enero de 2011

New York


Ayer cuando volvi a casa, se me planteo este problema... ¿ Qué hacemos con las nostalgias dulcemente letales?
Vivimos el presente de una manera tan intensa que a menudo olvidamos hechos o experiencias en los que la mezcla de dolor y placer han dejado una impronta difícil de erradicar de nuestra vida. La cotidianidad, las obligaciones rutinarias o la profesión tan enlutada (asi la siento yo en este momento) hacen que dispongamos de menos tiempo para rememorar los momentos que nos han marcado.
Sabemos que la mente humana tiene la propiedad de hacernos olvidar lo malo y dejar solo los buenos recuerdos. Pero dificilmente resulta que para eliminar estos momentos en los que un aspecto positivo, generalmente pasional, ha ido ligado a uno negativo, (poned vosotros vuestros propios ejemplos). Cuando escuchamos esa canción, olemos esa fragancia o vemos la imagen de esa ciudad que nos hizo soñar, la mente hace bullir una sensación en la que en mayor o en menor medida guardamos en nuestro interior.
Y es ahí en ese instante cuando aflora ese extraño sentimiento de nostalgia dolorosa que nos traslada a aquel lugar y momento...
¿ A vosotros no os pasa lo mismo??....

Nueva York... la ciudad que nunca duermee...

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