miércoles, 2 de febrero de 2011

Ventanas...

Cuatro mil días después de aquel año obcecado
detecto que al fin te dignaste
a cumplir con la cita inaudible,
y me alegro, y me enfado a la vez.

Después de estudiar con cuidado este caso
ejerciendo a la vez de fiscal y abogado,
de juez imparcial,
sentencio lo nuestro
diciendo que el fallo más grande
pasó por guardar
solamente los días más gratos
y olvidar los demás.

Mirarte de frente.
Admito en voz alta
que no pocas veces he sido tentado
en coger mi esperanza
y lanzarla sin más a la fosa común
donde yacen los sueños
que nos diferencian.

Tal vez ¿has pensado en renunciar?
Yo aún no.

Hada helada en vuelo inerte,
tú nunca cambiarás,
hada helada en vuelo inerte,
tú nunca caerás.

Tal vez ¿has pensado en crecer más?
¡Más no!
Tal vez ¿te conseguiste equilibrar?
Yo aún no.
Vamos a correr el gran sprint final
y al cruzar la línea los dos ganarán.

Voy a romper las ventanas
para que lluevan cristales,
ven a romper las ventanas,
ven a gritar como antes,
ven a romper las ventanas
y hacer del caos un arte,
voy a romper tus ventanas
y voy a entrar como el aire.

lunes, 24 de enero de 2011

Cies...

En una de las habitaciones cercanas, ella se desnuda y se mete en la cama. Sus mejillas aun enrojecidas encuentran un fresco consuelo en el almohadón. Durante un rato, sueña con los ojos abiertos. Le parece escuchar todavía el ruido de las olas, sentir el viento que le acaricia el pelo y ese beso, fuerte y tierno al mismo tiempo. Se gira en la cama. Piensa en el mientras mete las manos bajo la almohada soñando que lo abraza. Entre las sabanas lisas, unos diminutos granos de arena la hacen sonreír. En la oscuridad de su habitación surge poco a poco la respuesta que buscaba con tanto afán. Es evidente lo que le ha pasado: se ha enamorado.

viernes, 14 de enero de 2011

Ascendiendo esta montañaa polar...

Sería capaz de cambiar el calendario lunar; para verte aquí en Granada un día más.

Podría llegar a escalar esta montaña polar y a tu lado aterrizar.

Ver veletas agromontes sin mirar
podría viajar a Graná con mi nave espacial
y el paseo de los tristes alegrar
si te pones a bailar
las estrellas nos alambran al pasar

Siendo tan pequeño el universo como pudiste caber allí
siendo tan eterno este momento como me voy a querer morir
para quedarme sin ti
y bailar con la muerte no es un plan
yo prefiero que me mates tu a bailar
y bailar con la muerte no es buen plan
yo prefiero que me mates tu a bailar
y bailar con la muerte no es buen plan
yo prefiero que me mates tu a bailar
y bailar con la muerte no es buen plan
yo prefiero que me mates tu a bailar


lunes, 10 de enero de 2011

New York


Ayer cuando volvi a casa, se me planteo este problema... ¿ Qué hacemos con las nostalgias dulcemente letales?
Vivimos el presente de una manera tan intensa que a menudo olvidamos hechos o experiencias en los que la mezcla de dolor y placer han dejado una impronta difícil de erradicar de nuestra vida. La cotidianidad, las obligaciones rutinarias o la profesión tan enlutada (asi la siento yo en este momento) hacen que dispongamos de menos tiempo para rememorar los momentos que nos han marcado.
Sabemos que la mente humana tiene la propiedad de hacernos olvidar lo malo y dejar solo los buenos recuerdos. Pero dificilmente resulta que para eliminar estos momentos en los que un aspecto positivo, generalmente pasional, ha ido ligado a uno negativo, (poned vosotros vuestros propios ejemplos). Cuando escuchamos esa canción, olemos esa fragancia o vemos la imagen de esa ciudad que nos hizo soñar, la mente hace bullir una sensación en la que en mayor o en menor medida guardamos en nuestro interior.
Y es ahí en ese instante cuando aflora ese extraño sentimiento de nostalgia dolorosa que nos traslada a aquel lugar y momento...
¿ A vosotros no os pasa lo mismo??....

Nueva York... la ciudad que nunca duermee...

sábado, 8 de enero de 2011

Incendio en la nieve...

Momentos que valen por una vida son todos aquellos por los que el sentimiento se convierte en una lágrima que recorre el corazón de arriba abajo, lentamente deja huella dentro de tí y al caer sientes que sigue ahí el esplendor de esa lágrima. 
Por esos momentos en los que siento que tú, y solo tú, eres el sol que quema la escarcha que impide respirar a mi corazón, la mano que seca mis lágrimas para que te pueda ver, la luna que alumbra el cielo para que pueda disfrutar de las estrellas, por esos momentos vale la pena disfrutar de la vida. Me das la ilusión de un nuevo
 
dia y la vida entera para quererte a tí.